Como un quinqué vacío,
así nacimos,
en un mundo oscuro,
desconocido.
Poco a poco el conocimiento lo fue encendiendo,
pero de luz blanca, incolora.
La luz cambia de color,
cuando se deja entrar al amor,
la luz tenue y fría se vuelve cálida,
todo se ve distinto,
quieres conocerlo mejor,
te sientes cómodo,
feliz.
Son las personas importantes en tu vida,
las que le dan un toque cálido a esa luz,
siendo ellas mismas lumbre,
gentilmente te dan un poco,
y ya en vos queda si
la guardás o la contagias.
Si la guardás se puede acabar,
si la contagias,
seguro crecerá y alumbrará más.

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